Una landing page que convierte sigue un orden bastante predecible: arriba promete un resultado, en el medio lo demuestra y abajo saca las dudas que frenan la decisión. La creatividad va en los textos y las imágenes, no en la estructura. Este es el recorrido sección por sección.
Antes de diseñar: un objetivo y una sola acción
Una landing no es una web chica. Es una página con un único trabajo: que una persona concreta haga una cosa concreta. Puede ser escribir por WhatsApp, reservar un turno, dejar sus datos o comprar. Si tiene dos objetivos, no cumple ninguno bien.
Antes de abrir cualquier editor, escribí en una línea quién llega (por ejemplo, “mujeres de 30 a 50 en Rosario que vieron un anuncio de consulta nutricional”), desde dónde llega y qué querés que haga. Con eso resuelto, cada sección tiene una pregunta que contestar:
| Sección | Pregunta que responde | Qué poner |
|---|---|---|
| Hero | ¿Esto es para mí? | Título con resultado, subtítulo, botón e imagen real |
| Problema y solución | ¿Me entienden? | La situación del cliente y cómo la resolvés |
| Beneficios y cómo funciona | ¿Qué obtengo y qué tengo que hacer? | 3 o 4 beneficios y los pasos |
| Prueba social | ¿Le funcionó a otros? | Reseñas, casos, fotos, números reales |
| Precio y preguntas | ¿Cuánto sale y qué pasa si…? | Precio o “desde”, cuotas, garantía y FAQ |
| Cierre | ¿Qué hago ahora? | Botón final y WhatsApp |
El hero: lo primero que se ve sin hacer scroll
En los primeros segundos el visitante decide si sigue o se va, así que la primera pantalla tiene que alcanzar por sí sola para entender la oferta.
- Título con un resultado, no con tu nombre: “Bajá de peso sin dietas imposibles, con turnos en Rosario y online” dice más que “Bienvenidos a Nutrición Integral”.
- Subtítulo que explique cómo o para quién, en una o dos líneas.
- Un botón con la acción concreta: “Reservar mi primera consulta”.
- Una imagen real del producto, del equipo o del lugar. El banco de imágenes se nota.
- Una línea de confianza debajo del botón: cantidad de reseñas, “respuesta en el día” o “3 cuotas sin interés”.
Cada rubro tiene su hero ideal; en páginas web por rubro hay ejemplos de qué prioriza un médico, un gimnasio o una inmobiliaria.
Problema y solución: hablar del cliente, no de vos
El error más frecuente en esta parte es el ego corporativo: “somos líderes”, “20 años de trayectoria”, “nuestra misión es…”. Al visitante eso le importa poco. Le importa su problema.
Describí la situación como la diría tu cliente (“probaste tres dietas y siempre volvés al mismo peso”) y después presentá tu servicio como la salida. Dos o tres párrafos cortos alcanzan. Si te cuesta encontrar las palabras, leé los mensajes que te mandan los clientes antes de contratarte: ahí está el texto. Hay más técnicas en textos de web que venden.
Beneficios y cómo funciona
Los beneficios son lo que el cliente gana, no lo que vos hacés. “Plan semanal con recetas que se cocinan en 20 minutos” es un beneficio; “asesoramiento personalizado” es una frase que dice todo el mundo. Elegí tres o cuatro, con un ícono o una foto cada uno.
Después explicá el proceso en pasos numerados, que bajan la incertidumbre:
- Reservás el turno online o por WhatsApp.
- En la primera consulta armamos tu plan.
- Hacemos seguimiento cada 15 días.
Si el proceso tiene más de cinco pasos, simplificalo o agrupalo. Para reservas online sin vueltas, una herramienta como DpReservas, que tiene plan gratis, resuelve el primer paso.
Prueba social y garantía
Lo que decís vos vale menos que lo que dicen tus clientes. Las reseñas que más convencen son las específicas: nombre, barrio o ciudad, y qué cambió (“Martín, de Caballito: en dos meses bajé 6 kilos sin dejar los asados del domingo”). Si podés, sumá fotos, capturas de reseñas de Google o un caso breve con antes y después.
Los números ayudan solo si son verdaderos y verificables: años de trabajo, cantidad de clientes o proyectos publicados. Y si podés ofrecer una garantía (devolución, cambio, primera clase sin cargo), ponela cerca del botón: baja el riesgo percibido justo en el momento de decidir.
Precio, objeciones y preguntas frecuentes
Mostrar el precio, o al menos un “desde”, filtra a quien no puede pagarlo y le ahorra a quien sí puede el paso de preguntar. En Argentina sumá siempre las cuotas y los medios de pago: “$300.000 en 3 cuotas sin interés” se lee distinto que “$300.000”. Si tenés planes, que no sean más de tres y que se note cuál recomendás.
Las preguntas frecuentes son tu vendedor para las objeciones: cuánto tarda, qué pasa si no me sirve, si atendés en mi zona, si hay que pagar algo por mes. Usá las dudas reales que te llegan por WhatsApp, no preguntas inventadas para rellenar.
Cierre: CTA final, WhatsApp y lo que no tiene que estar
Al final de la página repetí el botón principal con una frase que resuma la oferta, y sumá WhatsApp con un mensaje precargado para quien prefiere hablar antes de decidir. Lo que no debería estar: el menú completo del sitio, links a redes que sacan al visitante de la página, pop-ups que aparecen apenas carga y un pie de página con veinte enlaces. Datos del negocio, contacto y políticas, sí.
Si ya tenés una landing armada y no convierte, hacé el camino inverso con los errores en landing pages de e-commerce. Y si dudás entre una landing y un sitio completo, está la comparación landing page vs. sitio web.
En DpEstudio armamos landing pages con esta estructura: la LP Profesional cuesta $300.000 en 3 cuotas sin interés. Si preferís no hacer un pago grande, la web por mes arranca en $10.000 mensuales con el diseño bonificado, más el dominio. Para comparar opciones, probá la calculadora de presupuesto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas secciones tiene que tener una landing page?
Depende de la decisión que le pedís al visitante. Una oferta simple y barata puede resolverse con hero, prueba social y botón. Un servicio caro o una compra pensada necesita todas las secciones, porque hay más dudas que contestar.
¿Hay que poner el precio en la landing?
Casi siempre conviene, aunque sea un “desde” con las cuotas. Filtra consultas que no van a comprar y le ahorra un paso a quien sí puede pagarlo. La excepción son los trabajos muy a medida.
¿La landing page lleva menú de navegación?
No, o uno mínimo. Cada link a otra sección del sitio es una salida. Lo que sí tiene que estar son los datos del negocio, las políticas y una forma de contacto.
¿Cuánto cuesta una landing page profesional?
En DpEstudio la LP Profesional cuesta $300.000 en 3 cuotas sin interés. También está la web por mes desde $10.000 mensuales con diseño bonificado, más $40.000 por año de dominio.